martes, 30 de septiembre de 2008

La boca llena de voz


Hubo un día en que la niña callo, no pudo ni siquiera pensar en llenarse la boca de voz, como cualquiera que lo deseara, sus mejillas ya no decían nada, sus ojos, como una ventana al mar, que solo se distinguían en el fondo una unión.
Cuando ya se hacía notar un alma vacía deslumbraba un rayo de incertidumbre a su alrededor, nadie hubiera imaginado donde su voz había viajado, nadie hubiera imaginado cual era el boleto de regreso, sólo se sabía que yacía perdida.
Ya no volvería a cantar, aquella chiquita no volvería a cantar, su lecho no se llenaba sin su color, ya las tardes no se alegrarían de aquél dulzor, ni los amaneceres volverían a ser azules.

No hay comentarios: