Ni tanto, ni tan poco
miércoles, 25 de junio de 2014
Cuando no se sabe, se dice cosas sin sentido
Es necesario decirlo y escribirlo, es impresionante como uno se limita solo a lo que le muestras y no se abre a lo que puede llegar a vivir, en mi vida imagine sentir como hoy siento. Veo en mis antiguos dichos que creía haber encontrado el amor, pero nada de lo que algún día pude sentir como tal se asemeja a lo que hoy que vivo. Un amor puro y real, un amor sin mentiras ni dolores, algo real que no en mis mejores sueños habría de soñar.
jueves, 4 de abril de 2013
martes, 17 de abril de 2012
Es momento de asumir.
Ahora que las cosas vuelven a ser normal, que la vida se torna plana, cuando lo que más tengo es tiempo para pensar, pensar las cosas que han pasando, asumo mente en frío y miro hacía atrás recuerdo, leo, escucho, siento y pienso que las amarras se soltaron, que el miedo cesó, que la noche ni el día me cuidan sino que ahora soy yo la que se preocupa de eso, ahora que creo que aprendí a hablar, a mirar sin miedo y ha hacer las cosas por gusto no por miedo ni a escondidas ni por prohibición, cuando todas las palabras y sensaciones quedan atrás guardas de hecho muy bien guardadas pero atrás, es que soy capaz de decir que si, que si me volví loca, que si conocí otras palabras, que escribiendo esto siento un poco de miedo pero no paralizante y sigo porque si conocí lo que toda la gente anhela, busca, desea conocer fui feliz, también estuve triste muy triste, mentí, lloré, reí, sentí placer, vibre con los amaneceres, y lo que me hace volver a hablar es que ame, aquella vez amé como jamás he amado y como creo nunca lo había hecho.
sábado, 4 de junio de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
Cuando los barcos ya navegan tranquilos.
Cuando la marea estaba alta quizás no veía la hora que la noche pasara para poder ver más claro y sentirme un poco más abrigada con los rayos del sol, a pesar de que me abrazaban miles de estrellas, las olas hacían lo suyo y no concebía quedarme sentada, quieta ni tranquila, contando los minutos y segundos que quedaban para el amanecer. Minutos infinitos y segundos eternos, que parecía ser que demoraron siglos en pasar, pero que aún así eran los que más quería que se repitiesen, momentos exitantes, que no importaba mucho lo que pasará en tierra momentos en que la vida era el mar, y los peces acompañantes vagabundos, que aparecían de ves en ves.
Cuando llegaba el día, el mar se tranquilizaba el sol me abrigaba y no sientía miedo de esa marea alta que se aparecía por las noches. Y así en las noches las estrellas me acompañaban cual perro a su amo sin dejar de verme cuando dormía y sin dejar de guiarme cuando navegaba tranquila por el mar, tan infinito y misterioso.
Cuando llegaba el día, el mar se tranquilizaba el sol me abrigaba y no sientía miedo de esa marea alta que se aparecía por las noches. Y así en las noches las estrellas me acompañaban cual perro a su amo sin dejar de verme cuando dormía y sin dejar de guiarme cuando navegaba tranquila por el mar, tan infinito y misterioso.
(- Hay veces en que pagaría por volver a sentir esos minutos infinitos y esos segundos eternos de marea alta)
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