
Es casi como si no se pudiera vivir, es casi como que no se pudiera hablar ni mirar aunque tuviera los ojos abiertos y las ganas de decir.
Por que es como cuando se te acaba el aire y no sabes por que, y ves a tú alrededor pero tú sabes que no estas viendo, ¿simular? Se hace preciso, pero cuando termina de serlo. Cuando llega el momento en que debes terminar, cuando debes hablar por ti mismo y decir por ti mismo y ver todo aunque no quieras, te enfrentas a lo que temes ¿la realidad? Es eso verdad. Lo que te retrae pero siempre debes estar ahí retraído pero disimulando, disimulando parecer igual que todos para que no te noten distinto, o para que solo pases desapercibido sin que nadie te haga explotar sin que nadie te diga el nunca bien ponderado que te sucede, por que es ahí cuando te quiebras y rompes a llorar pero no con las comunes lagrimas que son dos gotitas que se resbalan por las mejillas sino que tu interior rompe en mil pedazos y debes saber disimular, para que no termine por caer ni esparcirse y luego perderlo, sino hacerte una imagen de cómo debes volver a armarlo y seguir así disimulando, disimulando para que no te trices ni desarmes, y para vivir con el único consuelo que te devuelve el respiro, sigues caminado sin saber hacia donde, pero con un objetivo disimular para que no te ocurra lo que odias, y sentir que el mundo si te puede sonreír en el medio inmenso que te sitúas de oscuridad y lobreguez.
Y así comprender que aunque dentro de ti lleves ese silencio mortal y tu historia cada vez se va tejiendo mas grande tú puedes con eso, puedes seguir buscando las sonrisas que te propongas y mirando sin mirar aunque tu mismo quieras ver algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario